Las estaciones de la vida por Jim Rohn| Motivación

Las personas que menos deudas y mas dinero tienen, son los Japoneses.

En la naturaleza siempre hay un verano, un otoño, una primavera y un invierno.

Llegar a la vejez en muchas ocasiones significa, soledad, deudas, tristeza. La vejez no tiene que ser sinónimo al ‘no tener dinero’, pero para esto debemos tener claro cuáles son las etapas de la vida.

El verano de nuestras vidas es desde que nacemos hasta los 20 años, es cuando debemos crecer física, emocional e intelectualmente. Sin embargo hoy en día con tanta tecnología y facilidad a cualquier tipo de información, los jóvenes comienzan a cambiar de valores. Creen que lo más importante es lo físico y se olvidan de lo intelectual y emocional.

De los 20 a los 40 es el verano de la vida dónde los árboles son frondosos, dan flores, dan fruta. En el ser humano, es cuando uno se casa, cuando tiene hijos, cuando puede trabajar más de 24 horas sin descansar, cuando está en pleno apogeo.

Después, llega el otoño de los 40 a los 60 años y se verá como empiezan los árboles a cambiar de color sus hojas, cuando las mismas comiencen a caer. Nos cambia el color del cabello, se nos caen los dientes, perdemos la vista etc.

Y luego, llegamos al invierno de la vida, de los 60 a más y ¿Cómo llegarás al invierno de tu vida? Ojalá llegues siendo un gran señor, seguro de sí mismo, que puedas viajar por donde se te antoje, puedas asistir al hospital que creas conveniente y darte los gustos que crees merecer. Claro que, también podrías llegar al invierno de tu vida, sin dinero y formando largas colas para recibir una insuficiente pensión por tus años de labor.

¿Cuál es el secreto para llegar bien al invierno de mi vida?

Desde el primer ingreso que tengas en tu vida, pagate a ti mismo un 10%, el otro 90% destinalo a tus servicios, alimentos etc. Págate ese 10% los veinte años de verano, y los veinte años del otoño. Durante 40 años. ya tendrás ahorrado una gran cantidad de dinero.

Si quieren llegar con dignidad a la vejez pagate a ti mismo un 10%. No creas que tus hijos verán por ti, nadie te va a cuidar tanto como lo puedes hacer tú mismo.

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